Hay por
internet una iniciativa que me parece muy interesante. Se llama algo asi como NO
GRITES A TUS HIJOS.
Si, los
gritos son malos, todos estamos deacuerdo. A mi personalmente me duelen los
gritos. Me refiero a físicamente. Me molesta al oido que grite alguien cerca de
mi, me da igual que sea conocido o alguien que grite por la calle (de hecho,
salto como un resorte con una palabra malsonante interiormente).
Pero es
que lo curioso es que yo grito, y grito mucho y mis gritos no me molestan.
¿Curioso, no?.Y es que en mi casa gritamos todos. Pero yo no gritaba; de hecho
mi madre siempre recuerda que siempre me han molestado, ya no los gritos sino
que alguien hablase fuerte. Mi marido dice que hablo bajito, que a veces ni se
me oye, y yo misma me doy cuenta de que mi tono a veces no se oye. Pero de no
oirme, paso a gritar cuando me enfado. Si, si me enfado grito mucho.
De hecho,
mi hijo mayor, con su gracia natural me llama a veces "El grito"
Pero es que ultimamente me doy cuenta
DE QUE !!TODO EL MUNDO GRITA Y A LO MEJOR ME HE ACOSTUMBRADO A QUE SI NO
GRITO NO SE ME OYE!!!!!.
Mi hijo
mediano ha traido el grito a casa. Me explico: nos ha costado mucho que hablase.
Con la ayuda de sus profes y su profe-logopeda, el niño habla... más bien no
calla. Y este año, en su clase, han emprendido el grito como forma de
comunicarse. Su profe estaba la mujer desesperada. En su cumple invitamos a sus
compañeros a merienda-cena a una hamburguesería y resulta que mi hijo se paso la
celebración sentado en la mesa tristón y medio lloroso. Yo le decia que jugase
con sus amigos (mi hijo es jugón por naturaleza, le encanta jugar y divertirse y
todos sus compañeros de clase son amigos). Él se levantaba, iba con sus amigos y
al poco volvia a sentarse alicaído. Le pregunté qué le pasaba y el me preguntaba
que cúanto tiempo faltaba para que terminase el cumpleaños.
Al final
me dijo "mamiiii es que están gritando todo el ratoooo". Realmente era
desagradable oir tanto grito en tan poco metro cuadrado, sobre todo porque eran
gritos, carreras y peleas.
Pero de un
tiempo a esta parte, debe ser que se ha acostumbrado a gritar, y a contestar a
gritos a las peleillas con sus hermanos. Uno chincha, el otro grita. Y el peque,
grita también y pega (por si algo ayuda). Asi llevamos todo el verano. Y claro,
pues la forma de calmarles es... a gritos.
Y esta mal
gritar. Gritar a los hijos está mal, sobre todo si tienes un sensible y más aún
cuando no sirve de nada. Y gritar por la calle, en general, está mal.
Siempre me
han dicho que los que menos tienen que decir hablan a gritos. Por eso, debe ser,
que gritan tanto en los mítines electorales y se habla tan bajo en las
iglesias.
Me uní a
la iniciativa de internet, en el que te animaban también a contar los días que
pasabas sin gritar a tus hijos. De momento mi contador es 0.
Pero no voy a parar hasta
que dejemos de gritar en casa, y como las madres llevamos la voz cantante, vamos
a empezar desde ya.
Y os dejo, porque en el
salón están mis hijos pegando voces, para no variar.
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