Son
muchos los psicólogos, pedagogos, psiquiatras y educadores, que
aseguran que la infancia es la parte más importante de nuestra vida
sobre la que se cimenta nuestro futuro. Más aún, lo que llaman la
primera infancia (los primeros años de vida). Es lógico, es la base del
"edificio de la vida". Pero ellos se refieren a que una vida truncada en
los primeros años, es dificil que se enderece. No imposible, pero
digamos, complicado.
Lo malo, es que nadie nos puede asegurar que estemos educando bien a
nuestros hijos. Me refiero a que, aunque tengamos la gran suerte de que
no haya nada traumático en su vida (pérdida de uno de los padres o
hermanos, divorcio o separación de los padres, etc.), nada ni nadie nos
puede asegurar que lo estemos haciendo bien. Es una caja de sorpresas.
Podemos ponerle toda intención y corazón en hacerlo lo mejor que
pensemos, pero ni aún asi podemos evitar que nos salga el niño/a "rana".
El modo de educar va variando con los tiempos. Antes se educaba de una
manera más sobria, más seria y más distante (el padre y la madre eran
los que mandaban y se obedecía sin más preguntas). Los hijos no tenian
ni voz ni voto y la madre solía estar más en el hogar para ocuparse de
los hijos. Tampoco había tanto divertimento ni falta que hacía.
Ahora, se tiende a lo opuesto: los niños son, en parte, los que dirigen
las familias y se hacen en parte amos y dueños. En parte porque las
madres se incorporaron al mercado laboral y muchos niños maduran antes
de tiempo en diversos aspectos porque pasan más tiempo en el colegio,
con las consecuencias, tanto positivas como negativas, que ello
conlleva. Ahora, aunque quedan restos de ese tipo de educación que
parece que no ha dado buenos frutos, los padres queremos recuperar
terreno que no siempre sabemos conseguir. En parte es debido a la crisis
económica (las madres y padres no siempre tienen trabajo y pasan más
tiempo en casa y con los hijos).
En algunos paises europeos más desarrollados, se dan cuenta de que el
hecho de que las madres no estén en casa con los hijos crea más
problemas a la sociedad para el futuro (que son los niños) que el que
haya menos mujeres trabajadoras. Vamos, que muchas veces, aunque parezca
machista (cosa absurda), las madres somos más necesarias en el hogar
con hijos, que en un puesto de trabajo. Por supuesto, muchas veces, la
mayoría, no se puede elegir. Pero algunas veces si es posible, pero es
más pesado para la mujer estar en casa que renunciar a un éxito social.
Con esta exposición, no quiero aseverar que un niño educado con su
madre en casa tenga más posibilidades de ser mejor persona en un futuro.
De hecho, puede que sea justo al contrario. Lo único que pienso es que
si la vida de un hijo necesita ser enderezada, es más probable que una
madre que esté en hogar durante más tiempo esté más alerta y por lo
tanto pueda detectar antes el "peligro" que una madre que está
trabajando.
Y una vez encontrado ese hijo que necesita ayuda, por la razón que sea,
por nimia que sea, depende en parte de la pericia de los padres. Y ahí
ya no hay diferencias entre una madre o padre trabajador fuera del
hogar, aunque si hay algo que lo hace ma´s fácil: la unión y el amor o
cariño (de los padres) hace la fuerza.
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