Cuando yo comento que tengo tres chicos en casa y el padre de los mismos, todos me miran con lástima... "pobrecilla, la tele en tu casa debe tener siempre fútbol". Hasta ahora, me había reido de esa creencia popular porque a mis cachorillos no les interesaba en lo más mínimo el fútbol. Y a mi adorado marido le decía con mucho cariño, como sólo la mujeres sabemos hacer, si no le importaba ver el partido en la tele pequeña de la cocina y claro, no le importaba.
Pero de unos meses aqui, sin saber cómo ni por qué, alguien debió "pinchar" a mi hijo con una inyección de "soy chico, debe gustarme el fútbol" que el 90% del tiempo lo dedica a pensar en fútbol y jugar (bastante menos) al mismo deporte.
Por supuesto mi hijo, como buen hijo, es del mismo equipo de sus papi y del que fuera mi padre (debe estar encantado viendo a su nieto ser un forofo de su equipo). El caso es que habla de futbol sin parar, le hace bajar al parque a su padre a horas no sanas a jugar el futbol (9 a.m. de un sábado, 15:00 de un domingo..) y lo peor de todo: ha aprendido tanto de futbol que yo no sé si viene en el ADN de los chicos y solo necesitan un chip para ponerlo en marcha. Se lo pregunté a mi marido, si le había enseñado él todo lo que sabe y me dijo que no, que eso simplemente se sabe, como las chicas sabemos qué colores van bien juntos o qué está de moda.
El caso es que mi hijo mayor anda asi, atacado con el futbol, piensa y vive el fútbol y lo pasa mal cuando pierde su equipo. El último día cuando perdió su padre le dijo que si realmente quería ser de ese equipo que tenía que lidiar con la desilusión, porque es un equipo que no suele ganar. Pero que este equipo es la ilusión "per sé". Seguro que los que viven en España saben de qué equipo hablo, porque llevamos una temporada buenisima.
Mi hijo mediano, siguiendo a su hermano, también quiere ver los partidos, porque no sabe casi nada, pero solo le pregunta a su padre y a su hermano durante el partido, lo que hace que mi marido se enfurezca (regla numero 1. para ver futbol: no preguntes, solo grita los goles y salta si quieres, pero no hables ni preguntes, se pierde el hilo). Y claro, un mico de 7 años sin parar de preguntar le altera y mucho.
Pero claro, cuando ve gol (que yo creo que ni se entera), pues también grita, salta en el sofá, da piruetas y el peque pues también: si aquí todos gritan y saltan, hasta papi, ¡pues divirtámonos todos!.
Y yo, desde otra habitación siento el gol, lo siento porque el suelo tiembla.
El caso es que para evitar tanto ruido y malestar con las preguntas, le dije a mi hijo si no preferia ver los dibujos en la cocina. Por supuesto, donde esté Bob Esponja, que se quite los partidos.
Y asi se distribuye mi casa, partidos para mayores, Bob Esponja o los pingüinos para los pequeños.

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