viernes, 23 de mayo de 2014

VIRULANDIA



Como todos los años, no por estas fechas, sino durante todo el año, llegan los queridos y adorados viruses a mi casa.
¿Más habitantes? Mayor distribución bacteriana. Vamos que si antes tenían 2 cuerpecillos para hacer de las suyas, ahora tiene un nuevo cuerpecito apetitoso y "tan mooonoooo" (como dicen sus hermanos) para campar a sus anchas.
Y se ha cebado con el peque, ¡pero de qué manera!. Para aliviar el dolor y sobre todo la ignorancia médica de todo padre que se precie, los centros de salud, hospitales y clase médica pública, han decidido hacer huelga.
Si, que o estás grave o no te acerques.
Al principio yo iba con miramientos, pero mi marido que para eso no tiene el más mínimo corte, decidió que ya estaba bien de tonterías y que no podíamos estar 3 noches sin dormir y un niño con fiebre sin saber qué nombre tenía lo que le pasaba.


                    

Al final, despues de 3 días yendo a urgencias nos dieron un diagnóstico: adenovirus con otitis. Pues nada, otra lista más de virus. Cada vez tenemos una lista más grande.
Bueno, eso al peque. Mi medianito estuvo antes con bronquiolitis. Pensamos que era algo como una gripe sin más, pero tras 4 días hecho un asquito, nos dijo que le llevasemos al médico. La verdad es que no parecía tener sintomas graves. Salvo que mi niño, el que salta como una rana de sofá en sofá, corre por toda la casa, toca todo, saca todo y básicamente no para quieto ni durmiendo estaba tirado en el sofá pidiendo clemencia y soltando por su preciosa naricilla unos mocos más verdes que el árbol de Navidad que aún no he puesto.

Hace algún tiempo, una mamá experta me dió un consejo para lo de no liarse con los medicamentos cuando tienes varios niños: poner hojas en un sitio visible e ir poniendo lo que dabas.
Esta vez mi marido cumplió y puso también lo que les administraba él porque a estas alturas, dormiamos cuando podíamos y donde podíamos y al que le tocaba más o menos despierto, le tocaba darle a uno o a otro. Cuando ya había rellenado 5 folios con horas, antibióticos, inhaladores y demás y llevaba varios días maldurmiendo en el salón con mi bebé a medias estre sillita, a mi lado, sillita, etc. mi memoria se enturbió.
Llegó un momento en el que en mitad de mi sueño, mi marido me despertó susurrando "cariñooo ¿que si le has dado el antibiótico?" yo me desperté con igual aspecto que la Bruja Avería y le dije "si, no, no sé.... a lo mejor me lo he tomado yoooo".

                   


Pero por fin estos días parece que están acabando. Espero que se hayan inmunizado por lo menos, de este tipo de virus.

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