El cansancio diario hace que la razón no actue como debe. Pero además de la razón, los sentimientos salen mal parados.
Con mi bebé, el bebecito de la casa, crea un clima agotador en mis
sentimientos. Eso y el calor. Hace que esté tensa y cansada hasta de
vivir. Voy aguantando como puedo. Pero estos días parece que mi cuerpo
se ha habituado a despertarse varias veces por la noche, o que el calor
hace que se descanse mejor. No lo sé.
El caso es que me doy cuenta de nuevo de lo maravilloso que es tenerlo en nuestras vidas, como a sus hermanos.
Ver su carita, sus ojos de ilusión mirarte para que le hables, le
expliques, le ayudes, le interpretes lo que necesita de ti. Y tener
tiempo para ello es algo que poca gente puede o quiere disfrutar.
De nuevo me topé con la cruda realidad de la maternidad en una mujer
trabajadora. Fuimos a una tienda a comprarle ropa a mi hijo y la
dependienta dijo que cúantos años tenía y que si no iba a la "guarde".
-No, aún no, es pequeño y me da pena- respondí.
-Ya,
la mía tiene seis meses. No supe que decirle y mi marido me "reprochó"
haber sido poco sensible con esa madre que no podía disfrutar de su
hija. Me sentí mal, pero no sabía que decirle porque en cualquier caso
lo hubiese fastidiado más.
Debe ser muy duro y doloroso dejar a los hijos en la guardería, para cualquier madre.
No quiero imaginar lo triste que debe ser la jornada laboral.
Pero también, a mi favor, diré que no mucha gente desea dejar de
trabajar. -A mi me pasa lo contrario que a ti, que como les veo poco,
estoy desando verles- me dijo otra mamá.
También me sentí mal, porque pensé que me "quejaba" mucho de mis niños y
parecía que no quería verles.
Yo me quejo de que duerme mal y que no paran quietos. La vida de las mamás en casa tampoco es todo alegrías y ver a tus niños hacer monerías... hay que comprar comida, cocinarla, limpiar a duras penas la casa, lavar mucha ropa, planchar otra ropa, fragar platos, aguantar noches en vela y seguir tirando por la mañana, llantos, deberes, enfados, "no me gusta la comida".
Yo me quejo de que duerme mal y que no paran quietos. La vida de las mamás en casa tampoco es todo alegrías y ver a tus niños hacer monerías... hay que comprar comida, cocinarla, limpiar a duras penas la casa, lavar mucha ropa, planchar otra ropa, fragar platos, aguantar noches en vela y seguir tirando por la mañana, llantos, deberes, enfados, "no me gusta la comida".
He
oído a mamás decir a no pocas mamis que deseaban volver a trabajar tras la baja
maternal, o tras estar en el paro forzoso una temporada, porque en casa
"les falta el aire".
Pues si, efectivamente, a veces falta el aire, porque es siempre las
mismas tareas de la casa, siempre una vida algo monótona... pero yo no
cambiaria ni un solo segundo ver los ojazos de mi niño mirándome y
diciendome "mamiiiiii", o mi otro niño explicándome que ha visto un
buitre en el cielo de mundo juguete, o el mayor con sus problemas para
buscar palabras que se les ha olvidado poner en el diccionario.


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