viernes, 23 de mayo de 2014

UN MUNDO POR DESCUBRIR



  El cansancio diario hace que la razón no actue como debe. Pero además de la razón, los sentimientos salen mal parados.
  Con mi bebé, el bebecito de la casa, crea un clima agotador en mis sentimientos. Eso y el calor. Hace que esté tensa y cansada hasta de vivir. Voy aguantando como puedo. Pero estos días parece que mi cuerpo se ha habituado a despertarse varias veces por la noche, o que el calor hace que se descanse mejor. No lo sé.
El caso es que me doy cuenta de nuevo de lo maravilloso que es tenerlo en nuestras vidas, como a sus hermanos.

  Ver su carita, sus ojos de ilusión mirarte para que le hables, le expliques, le ayudes, le  interpretes lo que necesita de ti. Y tener tiempo para ello es algo que poca gente puede o quiere disfrutar.
  De nuevo me topé con la cruda realidad de la maternidad en una mujer trabajadora. Fuimos a una tienda a comprarle ropa a mi hijo y la dependienta dijo que cúantos años tenía y que si no iba a la "guarde". -No, aún no, es pequeño y me da pena- respondí.
-Ya, la mía tiene seis meses. No supe que decirle y mi marido me "reprochó" haber sido poco sensible con esa madre que no podía disfrutar de su hija. Me sentí mal, pero no sabía que decirle porque en cualquier caso lo hubiese fastidiado más.

  Debe ser muy duro y doloroso dejar a los hijos en la guardería, para cualquier madre.
 No quiero imaginar lo triste que debe ser la jornada laboral.

  Pero también, a mi favor, diré que no mucha gente desea dejar de trabajar. -A mi me pasa lo contrario que a ti, que como les veo poco, estoy desando verles- me dijo otra mamá.
  También me sentí mal, porque pensé que me "quejaba" mucho de mis niños y parecía que no quería verles.
 Yo me quejo de que duerme mal y que no paran quietos. La vida de las mamás en casa tampoco es todo alegrías y ver a tus niños hacer monerías... hay que comprar comida, cocinarla, limpiar a duras penas la casa, lavar mucha ropa, planchar otra ropa, fragar platos, aguantar noches en vela y seguir tirando por la mañana, llantos, deberes, enfados, "no me gusta la comida". 
 He oído a mamás decir a no pocas mamis que deseaban volver a trabajar tras la baja maternal, o tras estar en el paro forzoso una temporada, porque en casa "les falta el aire". 



  Pues si, efectivamente, a veces falta el aire, porque es siempre las mismas tareas de la casa, siempre una vida algo monótona... pero yo no cambiaria ni un solo segundo ver los ojazos de mi niño mirándome y diciendome "mamiiiiii", o mi otro niño explicándome que ha visto un buitre en el cielo de mundo juguete, o el mayor con sus problemas para buscar palabras que se les ha olvidado poner en el diccionario.

Porque es como vivir la vida varias veces, sólo que desde una óptica diferente, la de cada uno de tus hijos.


No hay comentarios:

Publicar un comentario