Al igual que los medios de transporte y carreteras tienen horas punta,
los bares, restaurantes y cafeterias la tienen y es cuando más volumen
de trabajo tienen, una ama de casa tiene varias horas punta.
Suele coincidir en las horas en las cuales las amas de casa y mamás necesitariamos convertirnos en el inspector gadget y sacar gadgeto brazos para dar abasto. La hora en la que se van al cole por la mañana es la primera: con las legañas todavía pegadas, el pijama y el café a medias te piden calcetines que no aparecen, zapatos que abandonaron el algún lugar, y los dibujos animados que hacen que se atonten porque el capitulo es nuevo... Y el peque que sabe que está llegando su hora de "mamá solo para mi, mi primera siestecita del día". Y miras con horror cómo está quedando la casa. Un campo de batalla tiene más orden.
Suele coincidir en las horas en las cuales las amas de casa y mamás necesitariamos convertirnos en el inspector gadget y sacar gadgeto brazos para dar abasto. La hora en la que se van al cole por la mañana es la primera: con las legañas todavía pegadas, el pijama y el café a medias te piden calcetines que no aparecen, zapatos que abandonaron el algún lugar, y los dibujos animados que hacen que se atonten porque el capitulo es nuevo... Y el peque que sabe que está llegando su hora de "mamá solo para mi, mi primera siestecita del día". Y miras con horror cómo está quedando la casa. Un campo de batalla tiene más orden.
Otra hora punta es la hora de la comida. Ahí sólo hay que meterles
prisa. Sí entiendo que deberían comer tranquilamente. Pero los que
crearon el horario del cole no lo consideran igual, a no ser que se
queden en el comedor. Nosotros solo tenemos una hora y media, incluyendo
20 minutos de ida y 20 de vuelta al cole.
El
momento álgido es la hora de llegada del cole: meriendas, duchas,
baños, preparar cena, cenas. Y siempre peleas: no quiero, espera un
ratito, otro tiene sueño, hambre, ganas de jugar... Si, todo a la vez.
Porque cuando uno no tiene que ir al dentista el otro tiene logopeda y
si no, estamos cansados. Y yo soy de las que les acuestan a las 8 y
luego ya que lean, hablen o jueguen en la cama.
Pues es en esa hora cuando mi hijo mayor decide comentarme todo lo que
le pasa por la cabeza. La suya. En la mia solo está lo que tengo que
hacer, y qué inventarme de cena y que el otro encuentre un pijama. En
esa hora, justo en esa mi hijo me viene a la cocina, donde cuento
cacitos de leche para el biberon de su hermano- bebé suplicando ya su
cena, cuando me dice "mami, ¿cómo son tus ovarios?"
"perdónnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnn". "¿qué pasa, es que estamos dando la
reproducción?" "Ya hijo ya, pero así, tan de repente. Después de cenar
te lo cuento, cuando haya dormido a tus hermanos".
Luego,
obviamente, él se olvidó, yo me olvidé y pasé el testigo a su padre,
que se lo contó en el parque. Menos mal que solo es el tema 1, no sabe
mucho más de lo que debería saber y su inocencia todavía no hace
preguntas que ponen un nudo en la garganta. De momento sigue creyendo,
no ya en los Reyes Magos, sino en el Ratoncito Pérez... bendita
inocencia.
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