Mis niños pueden considerarse raros. No mucho, sólo lo suficiente para
traernos locos. Una de las cosas raras que tienen, que tal vez no lo
sean tanto, es lo fijones que son. Los tres.
Diseccionan las cosas y observan tanto, que son capaces de memorizar
todo. Lo observan, le sacan el jugo, analizan cada hecho y luego lo
graban en sus pequeños cerebros. Además tienen una memoria tan
extraordinaria como agotadora. Cuando crees que se han olvidado que les
dijiste tal cosa hace tres meses, e incluso tres años, ¡se acuerdan!.
Mi
hijo el mayor, se acuerda que en el año 2009 su papá se enfadó tanto
con ellos que les saco del coche en el garaje y les dejó en la puerta.
Se le quedó grabado a fuego y se lo recuerda a su padre cada poco
tiempo. Claro que también recuerda que su papi es muy bueno pero que si
le enfadan mucho mucho, lo recordarán (teniendo en cuenta que en sus 8
años de vida ha pasado una vez, no vamos mal).
Otro rasgo característico y raro, es la forma que tienen de dormirse.
Desde que son bebés tienen formas peculiares de dormirse. Por ejemplo,
no se duermen y ya. No. Hay que moverles, pasearles y dejarles un rato
con llantos, arrumacos y que ya les venza el sueño.
Les venza y mucho, porque cuando ellos detectan que tienen sueño,
aumentan la actividad para no notar el cansancio. Por ejemplo, mi peque
da vueltas, anda todo lo que puede (claro, como está cansado y es
pequeñín sus fuerzas flaquean y va dando tumbos, pero él sigue).
Y
luego para irse a dormir, tienen que estar distraídos, para no notar
que se están quedando dormidos. Y no es fácil distraerles, porque el
sueño es una amenaza. Lo solución es darles algo raro como por
ejemplo... un mando a distancia. Si, eso les distrae mucho de bebés,
aunque no siempre funciona. Unas llaves de coche, la tarjeta de
identificación de mi marido... Un osito no vale para nada.
Mi
hijo mayor tenía que dormirse con una pila de muñecos a su lado, todos
tapaditos junto a él y la foto de su papi (como llegaba algo más tarde,
pues a veces no le veía al dormirse y le echaba de menos). Yo creo que
quería hemanos. Mi hijo mediano no tuvo demasiadas extrañezas para
dormirse porque como él mismo explica a los adultos, él no daba guerra
para dormirse, sólo sus hermanos. Él dormía muy bien. Se le olvida
contar que dormía muy bien, pero comía fatal, eso si. Pero ya son
iguales para dormirse, se llenan la cama de cosas, para estar distraidos
un buen rato, como cuando eran bebés, para no darse cuenta de que se
están quedando dormidos; llenan su cama de tantas cosas que a veces
apenas pueden estirar las piernas. Pero les compensa.
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